5.10.06

¿Por qué de nuevo estoy aquí ?

Han pasado 10 meses desde la última vez que escribí en este blog. Han pasado tantas cosas desde esa última vez, que ya ni recuerdo porqué dejé de escribir.

Pensándolo bien, creo que ello se debió a un comentario que alguien me hizo antes de Navidad, cuando conversando acerca de cómo seguir adelante con mi proyecto de vida, pese a las viscitudes vividas durante ese período, ese alguien me dijo "lo pasado, pasado está; si quieres seguir adelante, no mires para atrás". Y la verdad es que, por algún tiempo, esa frase dio vueltas y vueltas en mi cabeza; hasta que finalmente, en algún momento, algo hizo "click" en mí.

Sin darme cuenta, me dejé llevar por el día a día, poco a poco dejé de cuestionarme muchas cosas, mientras otras tantas fueron lentamente desdibujándose o perdiendo su magnitud inicial. Fue así como, sin saber cómo, comencé a desprenderme de un pesado lastre que me impedía avanzar, empecé a mirar la vida con nuevos ojos -ahora, por cierto, más abiertos y atentos que nunca-, y a "reinventarme" integralmente como persona, pese a no haber logrado obtener -no sin haberlo intentado reiteradamente, y de las formas más diversas- las respuestas que tanto necesitaba para volver a empezar.

El dolor por las desilusiones vividas, el enojo por las afrentas recibidas, el impacto por las realidades descubiertas, la decepción frente a aquello a lo que yo había apostado y me la había jugado 100% a ganador, la frustración por la imposibilidad de resolver lo que en absoluto dependía de mi, la incertidumbre frente a lo que estaba por venir; en fin, todos aquellos desgarros que, de un día para otro, me hicieron replantear mis estructuras originales, no han desaparecido aún de mi corazón, sino que éste tan sólo se ha ido acostumbrando a vivir con ellos.

Vinieron momentos buenos, malos y mediocres. Alguna veces llegué a pensar que todo había sido un mal sueño, otras creí que nunca había pasado nada; en oportunidades todo era plano, rutinario e insípido, y en otras volvía a vivir con la misma intensidad que antes las sensaciones amargas del principio.

Así han transcurrido los últimos 10 meses, con altos y bajos, con períodos de esperanza y otros de desesperanza, días llenos de ilusiones y expectativas, que luego se apagan y desvanecen, días vacíos y tibios, que más tarde prometen algo mejor y más duradero.

Siento que durante todo este tiempo he crecido y madurado muchísimo como persona, que he salido fortalecida en todos los aspectos, incluso más de lo que ya era antes, que pese a todo he sido capaz de salir adelante y no dejarme abatir; que durante este período he tenido la fortuna de contar con una red de contensión, apoyo y afecto de un valor incalculable, así como la posibilidad de maravillarme con sorpresas inesperadas con que me ha gratificado la vida en estos meses.

Sin embargo, de un tiempo hasta esta parte, y después de haber iniciado un proceso de evaluación personal de mi situación individual al día de hoy, siento que si bien las heridas de alguna manera han ido cicatrizando, y el dolor ya dejó de ser invalidante; de todos modos, y pese a haberme "reinventado" satisfactoriamente en los más diversos planos, no soy esa persona felíz y plena que era antes, como diría alguien por ahí "sientes que le falta sazón a tu vida".

La verdad es que, no obstante ser mi vida absolutamente maravillosa en múltiples aspectos, llena de bendiciones, alegrías y satisfacciones por las cuales doy diariamente las gracias..., esa "falta de sazón" que inquieta mi alma, lamentablemente, no es algo que dependa de mi, ni que yo pueda solucionar sin generar efectos colaterales irreversibles.

¿Por qué de nuevo estoy aquí? Simplemente, porque si bien lo agudo ya pasó, lo crónico continúa desgarrando mi corazón.

13.12.05

La vida es un mosaico de buenos y malos momentos...

Releyendo viejos poemas, guardados por años entre los recuerdos de mi época universitaria, encontré uno de mis favoritos: "Instantes" de J.L. Borges.

Creo que la mejor manera de vivir la vida es aquella que combina, en su justa medida, la capacidad de sorprenderse y maravillarse con todo, que caracteriza a los niños pequeños, con la sabiduría y paciencia que da la experiencia de los ancianos.

El mensaje de la poesía que transcribo a continuación debería internalizarse más temprano que tarde, cuando todavía quede tiempo para empezar de nuevo ..., de manera que no se transforme en una mera reflexión teórica en el atardecer de la vida, sino en una actitud constante y conciente del día a día. A fin de cuentas, la vida no es más que un mosaico de buenos y malos momentos, en el que lo verdaderamente importante es saber vivir cada instante en plenitud.

Instantes (J.L. Borges)
"Si pudiera vivir nuevamente mi vida:
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto,
me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.
Iría a más lugares a donde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fuí uno de esas personas
que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida;
claro, tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás,
trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben,
de eso está hecha la vida,
sólo de momentos.

No te pierdas el ahora.

Yo era de esos que
nunca iba a ninguna parte
sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir,
viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir,
comenzaría a andar descalzo
a principios de la primavera
y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años
y se que me estoy muriendo."

7.12.05

Acompáñame a estar solo...

Hoy no quiero escribir, sino tan sólo compartir con ustedes la última canción de Arjona:

"Acompáñame a estar solo,
A purgarme los fantasmas,
A meternos en la cama sin tocarnos.
Acompáñame al misterio
De no hacernos compañía,
A dormir sin pretender que pase nada,
Acompáñame a estar solo…

Acompáñame al silencio
De charlar sin las palabras,
A saber que estás ahí y yo a tu lado.
Acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto,
Tú en tu sitio yo en el mío
Como un ángel de la guarda,
Acompáñame a estar solo…

Acompáñame
A decir sin las palabras
Lo bendito que es tenerte
y serte infiel solo con esta soledad

Acompáñame
A quererte sin decirlo,
A tocarte sin rozar ni el reflejo de tu piel a contraluz,
A pensar en mí para vivir por ti,
Acompáñame a estar solo…

Acompáñame a estar solo
Para calibrar mis miedos,
Para envenenar de a poco mis recuerdos,
Para quererme un poquito
Y así quererte como quiero,
Para desintoxicarme del pasado,
Acompáñame a estar solo…

Y si se apagan las luces,
Y si se enciende el infierno,
Y si me siento perdido
Se que tú estarás conmigo
Con un beso de rescate
Acompáñame a estar solo…"

"Acompáñame a estar solo", Adentro, Ricardo Arjona

23.11.05

Desapego o anestesia emocional racionalmente autoinducida?



Conversando hoy con una amiga, después de ponernos al día y de "arreglar el mundo", no me acuerdo a raíz de qué, llegamos al tema del famoso desapego... Aquella actitud personal y de carácter opcional, en virtud de la cual -según cree la gente que la practica- para ser verdaderamente felíz, hay que vivir cada experiencia, así como relacionarse con personas y cosas, con absoluto desprendimiento emocional. En otras palabras, no permitiendo que lo externo al sujeto, por negativo, insatisfactorio o doloroso que sea, le afecte su armonía emocional interna o lo altere en su equilibrio energético individual. Ello, con prescindencia, incluso, de considerar "el para qué" de tales vivencias.

Aún reconociendo el gran mérito que tiene el desarrollo de estas ideas, en cuanto mecanismo de protección de la integridad psicológica o emocional del individuo, la verdad es que, como toda postura, esta actitud de desapego no sólo me resulta un tanto artificial -en cuanto supone un proceso racional previo, en virtud del cual debo llegar a asumir intelectivamente, que una determinada experiencia o, incluso más, que cualquier vivencia que no sea de mi agrado, no me afectará emocionalmente-; sino que, además, me parece una forma más bien evasiva, incompleta y tibia de enfrentar la vida.

Pienso que las experiencias de la vida son como los peldaños de una escalera rústica, unos más altos que otros, algunos más estrechos que el resto, uno que otro en mal estado, algunos firmes y cómodos, otros con baranda; en fin, para llegar al final de esta escalera, cada peldaño supone el anterior y necesita el siguiente. Así también es la vida. Por eso, si transitamos por este mundo pretendiendo o queriendo creer que todos los peldaños son igualmente neutros, o que la dificultad, estrechez e incomodidad de algunos no nos afecta, molesta, irrita o duele, simplemente nos estaremos autoengañando... Peor aún, estaremos privándonos voluntariamente de la oportunidad de aprovechar estas vivencias, como método natural de crecimiento espiritual y de madurez psicológica.

Creo que el desapego, cuando es una reacción consecuencial, pero espontánea, a un largo y sostenido proceso de sufrimiento o de profundo dolor; o bien, el resultado inmediato, pero pasajero, de una situación de stress o shock agudo, es algo absolutamente necesario y bueno ... no es otra cosa, que la anestesia natural que se requiere para superar uno u otro estado.

Sin embargo, pretender ignorar u obviar el sentido implícito de toda experiencia, por dura y difícil que ésta pudiere resultar, traería consigo una existencia vacía ... Buscar y tratar de comprender los "para qué", y no los "porqué", de las vivencias que a cada cual le tocan en este mundo, debiera ser la verdadera actitud ante aquello que nos desconcierta, nos causa dolor, nos hace sentir frustración o impotencia. Pero para lograrlo, no cometamos el error de "esconder la basura debajo de la alfombra"; por el contrario, saquemos la alfombra, veamos qué hay bajo ella y porqué se acumuló en ese lugar, luego limpiemos y aspiremos a fondo, para después volver a extender la alfombra.

Sin dolor, no hay crecimiento; sin duelo, no hay sanación; y sin sanación, no hay transformación.

21.11.05

Re - accionar

Los seres humanos, al igual que el resto de los seres vivos, son un reflejo de sus circunstancias. No obstante, la gran diferencia entre unos y otros está dada por la naturaleza de su capacidad de reacción frente a estas circunstancias.

En el caso de los seres humanos, su capacidad de respuesta a las vicisitudes de la vida es esencialmente electiva. Antes que todo, porque el hombre es libre de elegir si reacciona o no, y si efectivamente decide reaccionar, porque también es libre para determinar en qué forma y en qué momento lo hará.

Sin embargo, esta autonomía de los seres humanos en su capacidad de reacción, en cuanto ella no depende per se de la intervención de agentes externos que la activen o no, de ninguna manera excluye la significativa ingerencia que puede llegar a tener en su ejercicio, un estímulo oportuno y bien orientado...

Es así que, pese a tener absolutamente claro lo necesario que resulta reaccionar, entendiendo por tal la capacidad de "volver a accionar", a su puesta en marcha le hacía falta "un empujoncito" en el momento y en la dirección adecuados ...

Después de un largo peregrinar, aquí estoy ... intentando volver a accionar, empezando de nuevo.

17.11.05

Buscando respuestas ...


Aquí me encuentro, absolutamente sorprendida de mi propia osadía, intentando iniciar un camino....., que quizás termine con respuestas totalmente distintas de aquéllas cuya búsqueda hoy me impulsa a emprender esta aventura de escribir para alguien de parte de nadie; y que, ojalá, me ayude a descifrar el sentido de las experiencias que a cada cual le toca vivir en esta vida, y a descubrir como este sentido ilumina y guía mis pasos en el recorrer de este tupido y denso bosque del día a día.